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jueves, 19 de agosto de 2010

Entrenamiento del Karate


PROLOGO

“El Entrenamiento del Karate” es un libro destinado principalmente a todas aquellas personas que de alguna u otra forma han sido atraídas hacia las Artes Marciales; y sabemos por experiencia propia la gran motivación que existe hoy día, en miles de personas por iniciarse en las prácticas de algunas de las ramas de dichas artes. Actualmente existe en las principales ciudades de Asia, América del Norte y Europa toda una industria dedicada a la producción de equipos para la práctica y entrenamiento de las Artes Marciales. También existen revistas especializadas en estas disciplinas marciales que tienen un enorme tiraje mensual en las principales ciudades del mundo, principalmente en Norteamérica, Japón, China y Europa Occidental. Por otra parte el cine y la televisión han sido medios de difusión masiva que se han en cargado de expandir a lo largo y ancho de todo el mundo, miles y miles de temas inspirados en las artes marciales.
Todo lo antes dicho nos hace comprender el gran influjo que ejercen las artes marciales en los diferentes grupos humanos de todos los continentes. Pero no siempre, ni en todas partes se tiene la fortuna de recibir una información calificada, confiable, auténtica y precisa sobre dichas disciplinas marciales.
Pues bien, en este libro el lector encontrará una información de gran calidad sobre una de las principales disciplinas marciales como es el Karate. Aquí podrá conocer sus orígenes, el desarrollo que ha tenido en los últimos tiempos, las diferentes escuelas que lo conforman, sus creadores, sus maestros; su filosofía, la forma de iniciarse a la práctica de este maravilloso arte que hemos recibido como un legado de inapreciable valor, producto del ingenió creador del antiguo, culto y siempre sabio pueblo asiático.
Deseamos de todo corazón que este pequeño trabajo sirva para iniciar a muchas personas en la práctica del Karate o en cualquier otra rama de las artes marciales, lo cual le permitirá sin duda alguna enfrentar en mejor forma esta vida moderna que aunque plena de logros científicos y tecnológicos, también nos ha traído angustias, inseguridad, desconfianza y tristeza. Por otra parte agradeceríamos muy deferentemente a todos aquellos maestros y expertos en artes marciales, cualquier sugerencia o crítica que puedan hacernos sobre este libro, pues las mismas serían tomadas en cuenta por su autor en una próxima edición. Gracias a todos por su atención.

Prof. Ignacio Fernández

SOBRE EL AUTOR

Existen hombres que no soportan languidecer a través de la vida y hasta su extinción sin realizar sistemáticamente y a fondo una actividad que los hace ser hombres excepcionales de esa práctica en relación al común. Este es el caso de Argimiro González, hoy bien conocido en todo el mundo por sus investigaciones y publicaciones sobre las artes marciales.
Quienes hemos conocido de cerca y de toda la vida a Argimiro González, nos sentimos orgullosos de poder dar la opinión sobre un auténtico intelectual por determinismo temperamental, desde su más temprana edad, cuando se dedicó a tiempo completo no sólo a la práctica del Boxeo, el Karate, el Yoga y a los más diversos estilos de las artes marciales chinas, sino a la más fiel investigación, enseñanza y divulgación de esta ciencia milenaria que hoy es disciplina indispensable en la preparación de un individuo para la defensa de un cuerpo ,Estado o Nación, ya que ella combina en una sola fase espíritu y materia, honor y pensamiento filosófico.
Argimiro González, conocido en el mundo de las artes marciales como “El Hombre Culebra” por sus movimientos y posiciones corporales sorprendentes, únicas y propias de su estilo personal, ha publicado una considerable cantidad de artículos sobre artes marciales para un gran número de revistas especializadas de todo el mundo. Hasta la actualidad tiene publicados más de veinte libros, todos de un contenido netamente científico, pues son sus fines más nobles y únicos la divulgación teórica y práctica de esta ciencia oriental para el enriquecimiento espiritual y corporal de todos los jóvenes del mundo, fin que hace abnegado a este excepcional escritor e investigador venezolano, que ha consagrado toda su vida a su hogar y al estudio.
Me tocó en suerte leer los originales de esta obra que hoy reposa en sus manos, antes de la impresión del libro, por lo que puedo pronosticar el nuevo y total éxito que tendrá la misma, pues al igual que las anteriores, en ella se desarrolla con una didáctica convincente, un material meramente inédito, escudriñado en la fuente misma de los grandes clásicos de los maestros fundadores de los vernáculos estilos del Budo. Este libro que sin duda alguna formará parte de su biblioteca de artes marciales constituirá una joya única, tanto por su valioso contenido como por el hecho de ser el Primer Libro de Karate que se escribe en Venezuela.
Esta obra “Entrenamiento del Karate” en una sola palabra pone de manifiesto por su fidelidad, una vez más el conocimiento y dedicación que es señor escritor e investigador ofrece para conservar la pureza de esta disciplina, orgullo no sólo de nuestro gentilicio, sino de todos los practicantes de estas artes en todo el mundo, pues él es garante de que en Venezuela como en otras regiones del planeta, esta ciencia que nació en un templo de la misteriosa China hace algunos milenios, tenga aquí un coloso guardián, celoso defensor de que no sea tergiversado este arte y se mantenga puro, tal cual como lo concibieron sus monjes fundadores allá en sus comienzos en el Místico Templo de Shaolin.

Prof. Alonso Escuela C.

INTRODUCCION

Sin duda alguna, de todas las artes marciales orientales, es el Karate el sistema o método que ha tenido más difusión en los países occidentales, el cual empezó una vez terminada la Segunda Guerra Mundial.
Como es conocido por todos, los Estados Unidos fueron una fuerza de ocupación de gran parte del Japón a raíz de la Segunda Guerra Mundial. En su permanencia en aquel país asiático, los soldados norteamericanos tuvieron oportunidad de conocer y practicar diferentes métodos de combate y en especial las disciplinas del Karate, conocimientos que luego difundieron en su nación hasta llegar a ser el arte marcial que más practicantes y seguidores tiene en los Estados Unidos. Más tarde los modernos medios de comunicación social como son la prensa, radio, televisión y el cine se ocuparon de difundir el Karate por el resto de los países occidentales, donde actualmente existen millares de practicantes, muchos de ellos bajo la dirección de expertos maestros de diferentes nacionalidades, incluso japoneses.
Es importante hacer notar que el Karate, al igual que todas las demás artes marciales orientales, tuvo su origen en las antiguas artes del boxeo chino. La mayoría de estudiosos e investigadores de la historia del Budo (Artes Marciales de Japón) afirman que este se originó primeramente en la Isla de Okinawa, donde sus habitantes que estaban imposibilitados de portar armas habían desarrollado un sistema de lucha llamado “Okinawa-Te” (La Mano de Okinawa). Este sistema de lucha tenía sus bases en el boxeo chino (Kempo en Japonés) el cual había sido traído a Okinawa por los marineros y comerciantes que a menudo visitaban las costas chinas.
Más tarde el “Okinawa-Te” o “La mano de Okinawa” fue llevado al Japón donde con el tiempo tras sufrir modificaciones fundamentales dio origen a un sistema con personalidad propia adaptado al sentido práctico que tienen los japoneses. Siendo este pueblo conocido por su gran tradición guerrera, no es de extrañar el gran desarrollo que adquirió rápidamente el karate (Okinawa-Te) en aquel país donde empezaron a surgir infinidades de buenos maestros, los cuales más tarde desarrollaron sus propias técnicas dando origen a diferentes estilos.

EL ORIGEN DE LAS ARTES MARCIALES

Las artes marciales al principio fueron conocimientos exclusivos de los monjes que tuvieron la necesidad de aprender algunas técnicas de combate para poder librarse de bandoleros y atracadores en los pueblos y caminos hacia el templo.
Hace varios años que tuve la oportunidad de leer un valioso artículo titulado “Artes Marciales, Herencia para todos los Pueblos”, escrito por Vicente Orozco en la revista “Karma”, el cual vale la pena citar algunos párrafos sobre lo que él dice de las “Artes Marciales en la Biblia”. “La Biblia describe un combate de artes marciales: la lucha de Jacob y el ángel (Génesis, 32:35): ‘Un hombre luchaba con él (Jacob) hasta el alba… Y, al ver el hombre que no le podía, le golpeó en la articulación de la cadera y se descoyuntó el muslo de Jacob…(…) Amanecía y Jacob se retiró cojeando, pues el ángel golpeó a Jacob en la juntura de la cadera y el nervio ciático…’ Este pasaje resulta sorprendente, puesto que las Sagradas Escrituras no dicen que fuera un ángel el adversario de Jacob, sino ‘un hombre’. Si el ángel es espíritu, cómo fue que pudo luchar cuerpo a cuerpo. Examinando el aspecto técnico hay algo importante a señalar: el hecho de partir la cadera de Jacob con un golpe. No sería muy arriesgado suponer que su extraño rival le golpease con el canto de la mano, puesto que sólo con un golpe así se puede partir la articulación del muslo. Otro detalle: el rival de Jacob conocía a la perfección los puntos sensibles del cuerpo, enseñanza indispensable en toda arte marcial. Dado que el Génesis se redactó hacia el año 1.300 AC., podemos preguntarnos: ¿qué arte marcial habría usado el ‘ángel’?”.
Según las viejas leyendas, las artes marciales se atribuyen su creación a los dioses, quienes la enseñaron a todos aquellos hombres que vivían y actuaban con buena fe. En otras fuentes más recientes, se atribuye la invención a uno de los emperadores de China, quienes exigían para sus soldados un entrenamiento muy riguroso para combatir.
Así como ha ocurrido con la religión, en la cual de una iglesia han surgido otras que hoy día cuentan con muchos seguidores, las artes marciales que nacieron en la vieja China, dieron origen a otras escuelas o métodos de lucha, que actualmente existen en otros países asiáticos. En China las artes marciales, que son denominadas como: “Wushu”, “Kuoshu” o “Kung-fu”, cuentan con un gran número de estilos de los cuales el Chang Chuan, Tai Chi Chuan, Nan Chuan, Pa Kua Chang, Xing Yi Chuan y el Shaolin Chuan son los más populares en occidente. En Japón, al igual que en Okinawa, nos encontramos con un gran número de estilos que en su mayoría fueron creados a finales del siglo XIX y principio del siglo XX, de los cuales daremos una lista completa.

EL VERDADERO ORIGEN DEL KARATE

Las artes marciales eran consideradas como parte de los deportes militares en la época de la dinastía Zhou (Siglo XI-Período de Primavera y Otoño AC.). Actualmente existen en China registros provenientes de las dinastías Han del Oeste (206 AC.) y Han de Este (220 DC.), acerca del Arte del Sumo que es practicado hoy en día en Japón, el cual fue introducido por maestros chinos. En los últimos años de la dinastía Ming (1368-1644) Chen Yuanfu, maestro de Shaolinquan (Boxeo de Sombra del Monasterio de Shaolin) fue al Japón para transmitir las técnicas de este estilo de Wushu. Los Japoneses, años más tarde, incorporaron estas técnicas de las artes marciales chinas al Jujitsu, logrando finalmente desarrollar nuevas técnicas que dieron origen a otros métodos de combate, entre ellos el Judo.
Sabemos que nuestros lectores anteriormente han leído algunas historias sobre el KARATE, pero pocos conocen la realidad sobre su origen. En este manual vamos a dar a conocer su comienzo desde China hasta Okinawa y Japón, ya que desde hace varios años, maestros expertos en este arte me han solicitado que escribiera un texto para estudiantes. Compromiso que he asumido para dar a conocer la realidad histórica sobre el principal método de las artes marciales del Japón.
En otros libros que han sido publicados sobre las artes marciales chinas, he escrito varios textos sobre el origen del Wushu (Kung-fu). Como es de suponer, este libro llegará a nuevos lectores que posiblemente no hayan tenido la oportunidad de leer mis libros anteriores, a ellos dedico este trabajo.
Cuatrocientos noventa y cinco años después de Cristo llegó a China un monje indio llamado Batuo para predicar el Budismo. Muchos fueron sus seguidores, entre ellos se destaca el emperador Xiaowen, quien más tarde ordenó la construcción de un monasterio separado del mundo, a excepción de un paso estrecho en el este. Este monasterio fue construido en la Montaña Song Shang, en la Jurisdicción Deng Feng de la Provincia Henán. Estas montañas conocidas como “Las Montañas Centrales”, por estar localizadas en los llanos centrales de China fue el lugar escogido por el emperador para que el monje Batuo enseñara sus conocimientos sobre el Budismo. Años más tarde fue localizado el monasterio en un inmenso bosque que en chino se le dice: “Lin”, en el lado sombrío del pico principal de la cordillera Shao Shi.
Veinte años más tarde, dos discípulos del monje Batuo, quienes conocían algunos métodos de combate, hicieron una combinación de técnicas de lucha con los ejercicios que habían aprendido del monje. A estos dos discípulos se les atribuye haber iniciado el entrenamiento del Kung-fu en el Templo de Shaolin. El primero, llamado Hui Guang, era delgado y muy liviano y llegó a ser muy famoso por haber logrado perfeccionar patadas voladoras sobre estacas. El segundo discípulo era conocido como Seng Chou, un hombre muy fuerte y difícil de vencer en los combates. El era tan robusto, que una vez con un palo largo apartó a dos tigres que estaban peleando.
Treinta años después del monje Batuo, llegó a China otro monje de nombre Tamo (Bodhidharma), diferente a su antepasado, apoyado por la experiencia del Brillante Buda. Tamo, dedicó nueve años a la meditación sentado silenciosamente dentro de una cueva rocosa que más tarde fue llamada en su honor como: “La Cueva de Bodhidharma”. El practicó sus propias formas de ejercicios de artes marciales, con movimientos parecidos a un tigre atacante, un pájaro volando y a un mono trepando.
Mas tarde, cuando el monje Tamo se estableció definitivamente en el monasterio, inicia su sistema de enseñanza, el cual se basaba en la meditación (Chan en Chino y Zen en Japonés). El obligaba a sus discípulos a practicar ejercicios con respiración adecuada, los cuales los bonzos no soportaban por ser ejercicios desconocidos dentro de la enseñanza del templo de shaolin. Todos estos nuevos conocimientos fueron la base para que los monjes siguieran su ejemplo, desarrollando nuevas técnicas que dieron origen al boxeo de shaolin.

LAS ARTES MARCIALES EN OKINAWA


Es difícil hablar del karate sin mencionar a Okinawa, la más grande de Las Islas Ryukyu. En viejas escrituras encontramos que esta isla fue habitada en un principio por sobrevivientes que lograron llegar hasta allí después de hundirse sus barcos. La mayoría de estos sobrevivientes eran músicos, diplomáticos, sacerdotes y hombres de letras que viajaban de China a Japón. Es posible que muchas de estas personas fueran conocedoras de las artes marciales, ya que para esa época la gente practicaban diferentes métodos de combate para protegerse de los bandoleros, así como también lo hicieron la mayoría de los sacerdotes budistas, quienes se vieron en la necesidad de aprender el Wushu (Kung fu) para poder salir de los monasterios.
La primera relación entre China y Las Islas Ryu-Kyu, fue ordenada por el emperador Yan Chien de la Dinastía Sui (580-618 DC.), quien organizó una expedición que llegó a Okinawa en el año 608 DC., logrando establecer intercambios culturales y comerciales entre ambos pueblos. Se cree que es en este tiempo cuando los habitantes del Archipiélago de la Ryu-Kyu, reciben los primeros conocimientos de las técnicas de combate del Boxeo Chino.
En otra versión que encontramos en la Enciclopedia Japonesa titulada: “Sekai Pai Huak Kajiten” dice: “Fue durante la Dinastía Sung (960-1279 DC.) , que los sistemas de lucha sin armas llegaron de China a Okinawa”. Esto fue posible cuando Okinawa empezó a desarrollarse y se abrieron relaciones diplomáticas con China, logrando más tarde hacer un intenso tráfico comercial. Además del comercio, muchas ideas y tecnologías fueron llevadas desde China a Okinawa, lo cual permitió que en esta isla se constituyera un pequeño reino de gran importancia comercial.
El reconocido escritor César Barioli, en su libro: “El Kung-fu”, refiriéndose a Okinawa dice: “más tarde fue ocupada y reducida al rango de colonia por el Clan de Satsuma, feudatario del Japón, unificado bajo los Tokugawa”. Entones es cuando en 1.609, las fuerzas de Shimazu Yóshihisa comienza el control absoluto sobre todas las Islas Ryu-Kyu, proclamando leyes a sus habitantes, que prohibían posesión y uso de toda clase de armas y entrenamiento de las artes marciales. Okinawa disponía ya de un método de lucha sin armas, basado en puñetazos y patadas, cuyas huellas se encuentran todavía presente en algunas danzas folclóricas. Indudablemente, estuvo influenciado tanto por el kung-fu chino como por experiencias análogas vividas por las poblaciones de las islas Ryu-Kyu. Esta técnica, que tomó el nombre de “Tode” y “Okinawa-te” (La Mano de Okinawa), se convirtió realmente en eficaz y despiadada durante el período de la ocupación japonesa, cuando numerosos edictos y ordenanzas prohibieron a la población llevar o tener armas, bajo pena de severos castigos”.
Durante el siglo XVII, los japoneses invadieron a Okinawa y establecieron un nuevo gobierno, quien prohibió la importación, todas las armas y la práctica de todos los métodos de combate. La gente, que no estaba de acuerdo con esta privación, comenzó a fabricar clandestinamente armas inspiradas en diseños chinos ya conocidos.
Los primeros pioneros de Las Artes Marciales en Okinawa, de acuerdo a la historia de Las Islas Ryu-Kyu, fueron los maestros: Chatan Yara, Shionja y Sakugawa. El maestro Yara fue muy conocido como “Chatan” por haber nacido en la localidad de Chatan en el año 1668. Aprende el Chuan-fa (boxeo chino) durante veinte años en China, regresando a Okinawa para enseñar a su pueblo. El segundo fue Shionja, nacido en la ciudad de Sauri, donde conoce a varios maestros de Artes Marciales que lo estimulan para que viaje al Sur de China y aprenda los secretos del Kempo. En 1784 regresa a Shuri con un amigo de nombre Kong Su Kung, de quien había aprendido el Arte del Boxeo del Sur (Nanchuan). El tercero, reconocido como el “Verdadero Padre del Karate”, nació en Sauri el 5 de marzo de 1733. Sakugawa, conocido como el maestro “Tode”, a la edad de 17 años se inicia en el entrenamiento de las artes marciales con el maestro Kong Su Kung (Kusanku), agregado militar chino en la isla. A los 60 años de edad, todos los nombres como: el “Te”, el “Tode” y el “Kempo” que eran utilizados para referirse al “Chuan-Fa” (Boxeo Chino) fueron sistematizados y reglamentados por él en un solo método o estilo que denominó: “Shuri-te”, creando la famosa “Escuela de Karate Sakugawa”. Es a partir de ese momento (1800) que al lugar de entrenamiento se le denomina “Dojo”, cumpliendo un conjunto de reglas que él elaboró, conocidas como: “Dojo-Kun”, que aún hoy día son vigentes. Entre sus alumnos, el más conocido fue Sokon Matsumura (1796-1893), que nació en Shuri y a muy corta edad se inicia en el entrenamiento del Kempo Chino con el maestro Kong Su Kung, quien lo recomienda a su alumno Sakugawa. Su habilidad fue reconocida por los grandes expertos de la época, logrando el título de “Guerrero” (Bushido) por parte de la Familia Real de la Isla, en reconocimiento a sus servicios como entrenador de la guardia. A él se le acredita los métodos de combate de la Escuela Shorin-ryu (“Te” y “Kempo”) y el Kata Chinto. Sus alumnos más conocidos fueron: Yasutsune Itosu, Chotoku Kyan, Choki Motobu y Chosin Chibana.
Continuando con la tradición de su maestro, Yasutsune Itosu (1813-1915) quien también nació en Shuri, logra por primera vez fundar en Okinawa un Equipo de Karate en la Escuela Juvenil “Dai Ichi”, creando los Katas Pinan (Heian en Japonés). Es en esta época que el maestro Itosu, conocido como “Ankoh”, intercambia conocimientos sobre el Kempo con su gran amigo el maestro Kanryo Higaonna (1853-1916), experto que nació en Naha, donde se le conocía desde los 16 años de edad como “Machu”. Los alumnos del maestro Itosu, fueron: Gichin Funakoshi, Kentsu Yabu, Kenwa Mabuni, Chosin Chibana, Shinpan Gusukuma y Kanken Toyama. Mientras Itosu desarrolla nuevos Katas en Okinawa, el maestro Higaonna se marcha en 1874 hacia Foochow, Provincia de Fukien de China, para aprender durante 15 años los métodos de combate del Templo de Shaolin del Sur, logrando hacer gran amistad con su maestro Ryu Ryuko. Con estos conocimientos regresa a Okinawa, donde fue invitado para hacer una demostración privada al Rey Sho Tei, quien le solicita ser el instructor de Artes Marciales de la guardia de la Familia Real. Es en esta época que acepta como sus discípulos a: Chojun Miyagi, Kenwa Mabuni y Juhatsu Kiyoda.
El maestro Ed Parker, una de las máximas autoridad de las artes marciales en los Estados Unidos, y autor de varios libros, entre ellos el famoso “Secretos del Karate Chino”, que me dedicó el 28 de abril de 1985, nos dice lo siguiente: “En el año de 1840, unos cuantos hombres de Okinawa emigraron a China y Formosa (Taiwán) para aprender lo que era conocido entonces como “Kempo Chino”, de los mejores maestros. Después de pasar de cinco a seis años estudiando, regresaban para desarrollar estilos o sistemas propios”.
Muchos fueron los estilos que surgieron en Okinawa, los cuales adquirieron rasgos y características propias y definitivas de esta isla. Al principio todos estos métodos eran conocidos con un solo nombre: “Okinawa-Te”, que significa literalmente: “La Mano de Okinawa”. Más tarde los maestros expertos que vivían en otras regiones fueron dando diferentes nombres al Okinawa-Te, surgiendo tres escuelas principales que son:
1. La primera era conocida como: “Shuri-Te” (La Mano de Shuri). Esta escuela tenía mayor influencia de los estilos externos (Waijia) de China.
2. La segunda se le conoció como: “Naha-Te” (La Mano de Naha), que tenía mayor influencia de los estilos internos de la escuela Neijia de China.
3. La tercera es la escuela: “Tomari-Te” (La Mano de Tomari), la cual era una combinación de los estilos externos e internos (Waijia y Neijia) de China.
Estas tres escuelas recibieron cada una el nombre de las tres principales ciudades de las Islas del Archipiélago de la Ryu – Kyu, las cuales son la cuna de las artes marciales de Okinawa y del Japón.
Después de varias décadas viviendo en libertad para la práctica de las artes marciales y habiendo obtenido excelentes resultados para beneficio del pueblo, el gobierno en 1903 dio autorización para que fueran instituidas como parte obligatoria en los programas educativos de las escuelas básicas de Okinawa.

EL KARATE EN OKINAWA

Para la época de la Dinastía Tang (618-907) de China, todos los oficiales y soldados tenían que pasar ciertas pruebas de arte marcial antes de poder ser promovidos. Los títulos honoríficos tales como”: “Guerrero de Coraje” y “Guerrero Ágil” se conferían a destacados maestros del Wushu (Kung-fu), quienes tenían que demostrar su habilidad ante la presencia de toda la Corte. Esto, en esta época, permitió que en la Isla de Okinawa florecieran algunos métodos de combate, ya que los nativos mantenían un gran respeto al Gobierno de la Dinastía Tang.
Años más tarde, por primera vez fue cambiado el nombre de “Okinawa-Te” por un nuevo término que los expertos de la isla consideraron correcto utilizar para referirse a las artes marciales. Este nuevo nombre que la gente de esa época utilizó fue: “Karate Jutzu”, con el cual reconocían las tres culturas que habían influenciado en el nacimiento de las artes de combate de Okinawa. El término “Kara-te” originalmente surgió de China en reconocimiento al Gobierno de la Dinastía Tang y a su pueblo por la ayuda prestada a las Islas Ryu-Kyu. El maestro Hermenegildo Camps, en una de sus obras titulada: “Historia y Filosofía del Karate” escribió: “El ‘Tode’ practicado en Okinawa se considera como técnica indígena propia de la isla, pues si bien parece derivarse del ‘Chuan-fa’, presenta importantes diferencias con éste. La característica principal de tal diferenciación está en el empleo del ‘Kaishu’, es decir, de la mano abierta en las técnicas chinas, en tanto que el ‘Tode’ utiliza con preferencia las técnicas de puño, denominadas ‘Taiso’. Pero esta palabra, ‘Taiso’, que literalmente significa ‘fundador’ o ‘progenitor’, se escribe con los mismos caracteres chinos que se emplean para designar al fundador de la Dinastía Tang de China. Se ignora el motivo del empleo de ideogramas chinos para designar una técnica de puño okinawense y sólo cabe explicárselo teniendo en cuenta el largo tiempo que Okinawa dependió de China. Incluso después de la invasión de la isla por el Clan Japonés Satsuma en 1906, se continuó manteniendo un gran número de influyentes consejeros chinos en los varios reinos de Okinawa, la cual siguió pagando tributo a China, a pesar de haber sido anexada por el Japón. No es, por consiguiente, de extrañar que esta influencia China se manifestase también en la nomenclatura del arte marcial de combate sin armas de Okinawa, el ‘Tode’. La influencia china en este período de la historia de Okinawa quedó reforzada con ocasión de haberse formado una Colonia Okinawense muy numerosa en la ciudad China de Chuan-Chou”.

EL KARATE EN EL JAPON

La primera demostración del Karate de Okinawa en el Japón fue realizada en el año 1917, cuando el gobierno Japonés hizo una invitación al maestro Gichin Funakoshi (1868-1957) para que realizara una demostración de su arte en el Botoku-Den en Tokio. Fue tanto el éxito, que el Ministerio de los Deportes del Japón solicitó de nuevo al maestro Funakoshi, quien en 1922 realizó varias demostraciones realmente impresionantes. Las primeras demostraciones fueron hechas en las universidades japonesas, donde comenzaron a adoptar el Karate como “Entrenamiento Obligatorio” hasta incluirlo en los programas educativos.
Al poco tiempo el interés por el Karate fue creciendo y el maestro Funakoshi comenzó a dar las primeras instrucciones en Tokio, logrando conquistar un gran número de seguidores, quienes dieron origen a la primera Asociación de Artes Marciales que el maestro Funakoshi denominó: “Okinawa Shobukai”. Más tarde se establece la primera escuela de karate en la Universidad de Keio (Tokio), la cual dio origen para fundar una serie de escuelas en otras universidades, logrando el Karate ser el arte marcial más difundido durante esa época.
En 1936, el maestro Funakoshi fundó su primera escuela (Dojo) que él denominó como: “Shoto Kan”, que literalmente significa “Escuela de Shoto”, siendo este último el seudónimo con el cual el maestro Funakoshi firmada sus poemas.
Otro de los grandes maestros que merece ser señalado en este libro sobre el karate, es Kenwa Mabuni, quien al igual que el maestro Funakoshi fue alumno del maestro padre Yasutzune Itosu, creador de los Pin An (Heian) y varios Katas Superiores. El maestro Mabuni es descendiente directo de la 17ª. Generación del gran Samurai Onigusuki. Después del aprendizaje con el maestro Itosu, Mabuni conoce al gran maestro Higaonna Kanryo, con quien estudia las técnicas de la Escuela “Naha-Te”, la segunda más antigua de Okinawa. Luego a finales del año 1922, viaja a la ciudad de Osaka en donde funda su primera Escuela de Karate que él denominó como: “Hanko Ryu” (Escuela de Los Dos Corazones) en honor a sus maestros. Más tarde, él cambió el nombre por “Shito Ryu” que literalmente significa: “Shi”(que en el ideograma se puede leer “ito” por su maestro Itosu) y “To” (que en el ideograma se lee “Higa” por su maestro Higaonna).
Para la época de los años 30 del siglo XX, todas las universidades de Japón tenían sus propias Escuelas de Karate, así como también algunas en algunas de las Escuelas Secundarias, las cuales contaban con un gran número de estudiantes. Esta temporada es considerada en Japón como la “época de oro del karate”, ya que fue la antesala para que en el año 1933 se estableciera la mayor organización de las artes marciales japonesas reconocida oficialmente por el gobierno. Esta organización, que fue denominada como “Dai Nipón Butoku Kai”, fue la primera registrada antes de la Segunda Guerra Mundial. En este mismo período, los caracteres originales que representaban al karate fueron cambiados. El signo de la escritura “kara” que era chino, fue modificado por un nuevo carácter del idioma japonés que al igual que en chino se lee “kara” y significa: “vacía”. En la “Historia y Filosofía del Karate”, el maestro Hermenegildo Camps, refiriéndose a esta innovación de esa época dice: “El primito Karate de la Isla de Okinawa se llamó: ‘to-de’, sugestiva palabra que muestra la influencia china en el karate. En efecto, la primera sílaba, ‘To’, representa el nombre de la gran Dinastía China Tang. En los siglos siguientes, la sílaba ‘To’ fue empleada como adjetivo con igual significado que ‘Kara’, es decir, ‘vacía’. En 1936 se celebró una gran asamblea de grandes maestros en Naha, capital de Okinawa, bajo el patrocinio del periódico local ‘Ryukyu Shimpo Sha’, en la que, entre los varios asuntos debatidos, se trató del empleo del termino ‘Tang’ o ‘To’ y de las implicaciones que ello suponía, llegándose a la conclusión de que la ideografía ‘kara’ era la más adecuada para la escritura del nombre, tanto para hacer desaparecer la influencia china del mismo, como por estar el símbolo íntimamente relacionado con la filosofía Budista, filosofía que los maestros asistentes a la reunión tenían interés en vincular al arte. Entre los maestros más caracterizados asistentes al acto, se hallaban: Yabu, Kiyamu, Motobu, Miyagi y Hanagi, que dejaron normalizada desde 1937 la forma de escribir ‘Karate’. Sin embargo en otros textos al respecto encontramos que este cambio fue publicado oficialmente en 1936, cuando el gran maestro Funakoshi escribe su tercer libro titulado: “Karate –Do Kyohan”, dando a conocer al público el Karate como: “El Camino Espiritual (Do), Mano (Te) y Vacía (Kara).”

LAS ESCUELAS DEL KARATE

En todas las escuelas de artes marciales de la Isla de Okinawa es una tradición conservar y recordar a dos grandes maestros, quienes fueron los responsables de iniciar las prácticas del Arte de la Mano Vacía en las islas Ryu Kyu. El primero fue el gran maestro Padre del Karate, Sakugawa, a quien se le conocía como. “Karate” Sakugawa por su método de entrenamiento, el cual se basaba en técnicas antiguas chinas. El segundo maestro fue su alumno Sokon “Bushi” Matsumura, quien enseñó el arte de la mano vacía a: Itosu Yasutsune (Ankoh), Nabe Matsumura (su nieto) y Chomo Hanashiro.
Las escuelas más conocidas y que podríamos considerar como la crema del Karate o “Tode” como es llamada en Okinawa, son: La Escuela Shorin-Ryu, creada por el gran maestro Itosu Yasutsune (1832-1916), La Escuela Shotokan, fundada por el gran maestro Gichin Funakoshi (1868-1957), La Escuela Shito-Ryu, creada por el gran maestro Kenwa Mabuni (1893-1957), La Escuela Gojo-Ryu, fundada por el gran maestro Chojun Miyagi (1855-1953), La Escuela Kyokushinkai, creada por el maestro Masutatsu Oyama, La Escuela Shorinji Kempo, creada por el gran maestro Doshin So (1911-1980). Esta última tiene su origen directo del monasterio de Shaolin, lugar en donde el maestro Doshin permaneció por varios años estudiando el arte del boxeo chino.
El primer estilo que fue creado en Japón, fue desarrollado por un discípulo del gran maestro Padre del Karate Moderno, Funakoshi, llamado Hironori Otsuka. Este estilo, que hoy día es conocido como Wado-Ryu y que significa: “La Vía de la Paz”, está basado en una combinación del Karate Tradicional con técnicas del famoso Jiu-jitsu (Técnica Suave). Es importante señalar que la mayoría de los estilos modernos actuales del karate tienen su origen en las escuelas de los maestros: Gichin Funakoshi, Kenwa Mabuni y Chojun Miyagi. La prueba la podemos encontrar cuando leemos el currículo de los maestros que actualmente viven en Japón; allí encontramos que la mayoría fueron estudiantes de estos grandes maestros, a quienes los japoneses les manan “Kancho” o “Shihan” , que significa: Máximo maestro o líder de una Organización de Artes Marciales.
El gran maestro “Shihan” Masutatsu Oyama escribe en su libro: “This is Karate”, lo siguiente: “Como instructor de karate, estoy en contra de la división del mismo en las ya innumerables escuelas que existen hoy en el mundo debido a que, básicamente, el karate es uno, independientemente de la forma de enseñarlo, y por consiguiente, no varía”.

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